Pistas borgoñonas XIX

Mayo termina con enormes ejemplos disfrutados tanto de Borgoña blancos como tintos pero no es oro todo lo que reluce. Me ha sorprendido probar algunos vinos que se alejan bastante del perfil que me seduce y por el que creo que Borgoña es caracterizada. Vinos sin identidad, cargados de madera, con demasiada concentración y con un sello que podría proceder desde Australia a Chile. Pero esos los obviaremos en estas pistas.

Dos encuentros con vinos de Prieuré Roch nos dejan bien pero con la emoción demasiado contenida por cierta homogeneidad y me crean serias dudas acerca de temas relacionados con la no adición de sulfuroso que ya hemos comentado en diversos foros. Fueron el Nuits-Saint-Georges Clos de Corvées 1999 y el Chambertin-Clos de Bèze 2002. Vinos bien hechos, con enorme precio, pero que para mi no acaban de dar el do de pecho en estas botellas. Habiendo probado otras veces el mismo 99, me genera serias dudas.

Tremendamente reducido salió el Dauvissat Chablis Les Clos Grand Cru 2004. Un conjunto de quesos parecía la nariz del vino y en la boca sí mostraba enormes sensaciones. Complejo, largo, intenso y vibrante. El día que la nariz despegue (no tuve tiempo para ver hacia dónde iba) me subo al avión.

Muy bueno pero joven aún el Dujac Clos de la Roche 2004. Sin rastro de los comentados verdores que esta añada ha podido ocasionar en algunos vinos tintos, nos ofrece una buena impresión en nariz a base de matices terrosos, cárnicos, fruta negra no excesiva, trufas, y una frescura suficiente para que el vino no resulte pesado. En boca está aún por pulirse pero no machaca con incipientes taninos o excesos de madera, así que se bebe muy amistosamente. Y con amigos, mejor.

Los dos siguientes vinos nos llevan a la parte sur de la Côte de Beaune: Chassagne-Montrachet. No soy muy amante de sus tintos ya que los encuentro algo rústicos y tampoco especialmente complejos pero el Bernard Moureau Chassagne-Montrachet 1erCru La Cardeuse 2006 se bebe especialmente bien.

Otra cosa son los balncos de esta comuna, especialmente atractivos para mi gusto. Y brutal apareció el Michel Niellon Chassagne-Montrachet 1erCru Clos Saint Jean 2007. Directo, potente, con gran volumen en boca, largo…Maravilloso ejemplo de lo que una Chardonnay joven ofrece en este pueblo con cierta opulencia pero con ciertos años se va refinando y ofreciendo algo soberbio.

Delicioso un simple Mâcon Villages 2002 de Louis Jadot que te va diciendo en la copa: “bébeme y no pares”. Estos vinos que no son ni los más complejos ni profundos del mundo y que cuando están bien hechos ofrecen ir saciando la sed sin mesura, a mi me encantan.

Por ahora dejamos aquí estas Pistas. Habrá más.

Un saludo

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