Pistas borgoñonas XV

Terminamos este año con ganas de renovar la ilusión en el 2012 hacia esta zona que tanto nos apasiona. El último viaje realizado allí en Noviembre ha vuelto a regenerarnos y sigo estando convencido que Borgoña es una zona en donde uno podría dedicar muchas vidas a intentar disfrutarla porque es inagotable.

Creo con total convicción que posiblemente se estén haciendo los mejores vinos de la historia en esta región ya que hay muchos viticultores realmente concienciados en la importancia que el cuidado de la viña, la regeneración de suelos, las buenas prácticas en bodega, etc. tienen en el resultado final del vino. Se han puesto las pilas desde aquellos años 70 en donde los abonados machacaron los suelos, o cómo han mejorado en sus movimientos comerciales embotellando cada vez más y más los vinos en sus propios Domaines disminuyendo el número de négociants existentes. Por todo eso, y mucho más, la región está más viva que nunca y sentimos enorme placer encontrarnos con ella in situ cada vez que vamos, y a la vez en forma de botella cada vez que abrimos, por ejemplo, algunas de las siguientes botellas.

Como dije en el otro blog, sería imposible realizar todo esto sin la existencia de amigos que compartan conmigo estas botellas. Gracias a su generosidad, a su pasión y a sus ganas de disfrutar, mucho de esto se lleva a cabo.

Empezamos hablando de los blancos probados con un vino de Chablis: William Fèvre 1erCru Montée de Tonnerre 2006, una bodega que para mí ha mejorado mucho en los últimos años y pienso que está haciendo hoy en día enormes vinos. Este 2006 se muestra muy austero en todo, con una nariz que recuerda al talco, con notas como de melón también, y una boca fina, sedosa, elegante, quizá un puntito de menos en viveza de lo esperado pero la 2006 no es una añada especialmente que haya dado vinos blancos muy ácidos como ya comentamos. Para beberlo ya sin concesiones porque ofrece un buen disfrute.

Casualidades de la vida nos hemos encontrado con dos vinos de ese auténtico crack que hay en Meursault. El primero fue un Coche-Dury Meursault 2004 que disfrutamos en Borgoña y que mostraba un vino realmente alucinante. Me gusta mucho la añada en vinos blancos y era una potencia contenida, una finura y largura muy controlada, un auténtico difrute. Y lo mismo sucedió con otro vino de la bodega: Meursault “Les Rougeots” 1995. Otro tremendo Village que apareció algo reducido en nariz pero que con el paso de los minutos fue a más, y a más y a más…La boca estaba viva, recia, con esa grasa sutil que tienen estos vinos, nada cansado, ni oxidado, ni agotado. Maravillosos vinos…

Siguiendo en esta AOC probamos el Comtes-Lafon Meursault “Clos de la Barre” 2007, que es otra añada realmente interesante para vinos blancos de Borgoña en la Côte de Beaune. Un vino directo, joven aún, esconde muchas cosas y se muestra firmemente primario pero nos gusta cómo elabora Lafon en este lieu-dit. No lo machaca con la madera (que está puesta pero no molesta), no lo agota con excesivas lías…Habrá que verlo con más tiempo porque el resultado promete.

Como digo, 2007 en blancos nos ha dado grandísmos momentos vínicos y el Michel Niellon Chassagne-Montrachet 2007 se comportó como una bestia parda que define el nivel básico de este excelente productor. Magnífico encuentro de la caliza y arcilla con toques más maduros de fruta, leves tostados, boca amplia, alucinante largura y potencia…Hicimos una aventura nada ortodoxa: tomarlo con queso Montenebro abulense y con un pastel de cangrejo. Podía con todo. Magnífico.

Un tanto simplón pero disfrutable el Renaud Boyer Saint-Romain 2006. Se nota cierta calidez en el vino y homogeneidad en su recorrido pero se bebe apaciblemente. Desconozco la bodega pero parece que va por la línea “bio” total y eso a veces es síntoma de homogeneización aburrida y mal explicada. Intentaré probar más.

Aunque estaba bueno el Domaine D´Auvenay Meursault “Les Narvaux” 1997 (se tomó junto al 1995 de Coche-Dury que mencionaba antes) me sorprendió que la madera estuviera aún tan presente. Menos mal que el vino tenía buena materia prima porque si no hubiera sido imposible bebérselo. Pero para mí quedó muy ensombrecido ante el otro Meursault dos años más viejo que éste.

Magníficamente profundo y vivo el Louis Carillon Puligny-Montrachet 1erCru “Les Combettes” 2004, con un equilibrio realmente de delineante y algo anodino el Antoine Jobard Bourgogne Blanc 2009. Se bebe bien pero me resulta un tanto opulento en su carácter frutal.

Y termino los vinos blancos disfrutados este mes y este año con un vino que hizo el silencio en una mesa de amigos: Ramonet Montrachet 2004. Mágico. Uno de los mejores Borgoñas blancos que he bebido en mi vida recordando que la potencia y la elegancia llevadas al enésimo exponente no están reñidas. Absolutamente magistral en la nariz y en el desarrollo que el vino tiene en la copa. Eterno en mi memoria. Lo prometo.

También hemos disfrutado con muchos vinos de Pinot Noir y alguna muestra de ello podría ser el Pierre Bourée Mazys-Chambertin 2001 que nos ilusiona como Pinot Noir clásica que es fácilmente identificable cuando está bien hecha. Conservando sus matices primarios e incluso algo rústicos, el vino invita a bucear y descubrir esos toques cárnicos, de sangre, terrosos que se funden en la boca con la sedosidad de un tanino firme pero integrado con la acidez y el alcohol…Muy rico.

La añada 2001 en tintos siempre la he defendido pese a que mucha gente se olvidó de ella tras la llegada de la alabada 2002 pero es que los resultados que está ofreciendo se encuentran a gran altura. Mágico, etéreo, con especiados maravillosos muy típicos de la Comuna y con sensaciones que invitan a soñar encima de la copa ante la sutileza y elegancia que atesoraba el vino, disfrutamos enormemente de un René Engel Vosne-Romanée 1erCru “Les Brulées” 2001 y no menos delicioso el Armand Rousseau Gevrey-Chambertin 1erCru “Lavaux St. Jacques” 2001 que muestra un perfil más animal que el anterior. No he probado muchas añadas de este Premier Cru de Rousseau pero intentaré enmendar el error siempre que pueda. Tomados conjuntamente fue una sesión realmente gloriosa.

¿ Y el Robert Chevillon Bourgogne 2009? Tan básico, como imprescindible este vino para realizar un enorme ejercicio de aprendizaje. Sí, 2009 es algo opulenta y madura pero en los vinos más asequibles de magníficos elaboradores uno puede disfrutar mucho y este caso lo demuestra. Buena conjunción de fruta negra, roja, flores, tierra mojada, sutiles encuentros con la amdera y buena longitud. Rico.

Otra historia fue el Domaine Georges Mugneret-Gibourg Nuits-Saint-Georges 1erCru “Chaignots” 1990. Realmente maravilloso. Primero debería agradecer ciertos detalles que ponen de manifiesto la grandeza de algunas señoras. Al vino lo definiría como nariz más de Vosne-Romanée y boca más de Nuits-Saint-Georges. Chorradas mías, no me hagan mucho caso. Especiado, flores secas, tierra, profundo…y boca recia, firme, con suficiente juventud para seguir adelante unos cuantos años más. Un vino mágico que siempre recordaremos las personas que lo tomamos.

Siguiendo con ese año, muy joven estaba el Joseph Drouhin Beaune 1erCru Clos des Mouches 1990. Esa juventud iba unida a cierta rusticidad que nos gusta de ese lado de Beaune lindando con Pommard . El vino mostraba una Pinot madura en cuanto a aromas pero joven en cuanto a su viveza en la boca. Muy rico.

Sorpresa muy agradable el Doudet Naudin Savigny-les-Beaune 1erCru “Les Gravains” 1998 que, sin ser el vino más complejo del mundo, sí ofrece un buen equilibrio en su desarrollo y muestra buenas hechuras y también disfruté con el Marquis D´Angerville Volnay 1erCru “Clos des Ducs” 2008 aunque es todavía un bebé y debe integrar sus componentes. Pero me gustaría volver a probarlo en unos años. ¿Será posible?

Como ven, disfrute total con esta fuente inagotable de placer que es para mí la Borgoña. Como siempre les digo, les invito a descubrirla poco a poco. Tengan paciencia con los descorches que hagan, no siempre se acierta…Pero empiecen por donde empiecen en el mundo del vino estoy convencido que siempre acabarán en Borgoña; y si entran les atrapará de una forma que no querrán salir de ella y siempre estarán deseosos de probar más y más, de conocer, de saber más y más…y eso es precioso y alucinante. En fin, que me enrollo…

Las botellas bebidas pero no disfrutadas se borraron de la memoria.

Feliz 2012 a todo el mundo.

Un saludo

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