Pistas borgoñonas X

Mes muy blanco ha resultado este Julio en cuanto a vinos de Borgoña disfrutados. Digo esta palabra de disfrute porque la verdad es que pocas veces he podido encontrarme ante tanta cantidad de vinos bancos realmente buenos. Ya sabemos que en esta región (extensible a otras) siempre hay un debate acerca de estos vinos y su posible prematura oxidación pero quizá este tema sea objeto de debate en otra ocasión.

Julio comenzaba con un J.F.Coche-Dury Bourgogne Blanc 2008 realmente muy disfrutable. Es un gran elaborador en Meursault como ya iremos viendo cuando lleguemos a esta zona de la Côte de Beaune pero que, además de hacer muy buenos vinos en grandes viñedos, nos ofrece cuvées más básicas realmente disfrutables. Este 2008 me pareció con buen nervio, largo, completo aunque no excesivamente complejo en sus matices. Un nivel de entrada a la bodega realmente apasionante (algún tinto básico que he probado me ha convencido bastante menos, por no decir nada).

Dentro de este nivel de AOC Bourgogne (aunque tinto) también apareció el Jean Chauvenet Bourgogne Pinot Noir 2004. Añada muy comentada por los grandes expertos que venía con excesos de verdor en los vinos. De lo que había probado hasta ahora en tintos del 2004 no me había encontrado los supuestos verdores en exceso (siempre hay alguno que está más crudo que otro) pero llegó este vino y sí, verde era. Pero voy a ver si me explico…Para mí era una crudeza o verdor más achacable a una madera muy cruda que a algún problema de la uva. Me ha solido pasar cuando he probado algún vino criado en roble procedente del Este de Europa en donde creo que los taninos que llevan las duelas son bastante verdosos-secantes. No sé…pueden ser elucubraciones mías pero el caso es que el vino era verdosos, secante y quizá algo pesado maderísticamente hablando, pero luego tenía un buen corazón de fruta y floral detrás de todo ello…así que sigo buscando esos “verdores” achacables a la uva.

Dentro de los Village, maravillosamente duro y crudo un Louis Carillon Puligny-Montrachet 2008. Igual dentro de 300 años está más domado. Brutalmente ácido, potente, muy largo, al final del gusto ya sale esa sensación más mantequillosa y la verdad es que me pareció que una botella era francamente escasa para dos personas…Igual en magnum es mejor 😉

Subiendo un poco llegamos a Meursault de nuevo y aquí me voy a detener un poco en otro magnífico elaborador de esta zona tal y como hablaba antes de Coche-Dury. En este caso me refiero a Domaine Comtes-Lafon. Fue una gozada poder disfrutar de siete añadas de su Meursault Premier Cru “Charmes” y de cuatro añadas de su Meursault Premier Cru “Perrières”. En cambio, los tintos que hace no acaban de convencerme…recuerdo un Volnay 2006 demasiado golosina, y esta vez hubo un Volnay Premier Cru Santenots 1994 que para mí era madera en forma monolítica. Pero los blancos marcaban otra marcheta.

Siempre se ha acusado a este elaborador de abusar en exceso del uso de madera allá por los años 90 siendo ahora más comedido al respecto. El inicio del Charmes fue con 2008, bajando hasta 2002, y el de Perrières empezó en 2008 y bajamos a 2005.

Empezando por Charmes 2008, me pareció un vino algo gordo y opulento en la fase en que se encuentra. Quizá falta integración de madera ante un vino tan joven pero ahora mismo no es el que más disfrutamos. Todo lo contrario que 2007. Un vino mucho más directo, electrizante y profundo tanto en su aspecto primario como secundario de toques de crianza. Manteniendo las copas un buen rato mientras íbamos degustando las otras añadas el 2008 no evolucionaba mucho y se quedaba en esos toques golosos y mantequillosos mientras que el 2007 era mucho más camaleónico, sutil y apasionante.

2006 se mostraba bastante perfumado desde el punto de vista frutal pero era bastante más corto que el 2007 aunque para mí estaba más equilibrado que el posterior 2005 ya que éste último mostraba buenas hechuras pero quizá pecaba de cierta gordura y falta de frescura para mi gusto. Aún así, es lo que sucede con las comparativas ya que muchas veces pasas por alto vinos que a solas se beberían sin problemas pero aquí las preferencias te hacen obviarlos un poco de forma bastante injusta. Entono el mea culpa.

2004 fue para mí otra de las maravillas de los Charmes. Podría decir que me pareció como el 2007 pero todo mucho más asentado y pausado, con menos revoluciones. Los tiempos los iba marcando muy bien y no había notas discordantes. Magnífico vino.

2003 fue una añada muy cálida y aunque el Charmes no fue de los mejores, yo lo definiría como un “muy buen 2003”. No es poco. No tenía mucha acidez pero tampoco tenía mucha sensación golosa así que se disfrutaba y de hecho a mi me gustó más que el 2008. 2002 fue un vino bonito, accesible, muy agradable en todos sus componentes pero me pareció algo falto de punch y de profundidad frente a los soberbios 2004 y 2007.

Me pareció una magnífica sesión para comprender cómo es Charmes de Lafon en sus últimos años. Pasamos después a esa gran parcela de Meursault que es Perrières. Fueron cuatro excelentes vinos el 2008, 2007, 2006 y 2005. Había probado hace poco otra botella del 2007 que salió menos expresiva pero ésta fue un espectáculo. Es un vino (como ya intentaré explicar cuando nos demos un paseo por Meursault) que para mi reagrupa las virtudes de las otras dos grandes parcelas de Meursault: la estructura de Charmes y la elegancia de Genevrières. Eso lo convierte en un vino muy profundo, tremendamente mineral y definido, con potencia y esqueleto para aguantar años en botella y con todo lo que esta zona puede dar. En su juventud aún muestran la presencia de madera sin molestar y la uva desarrolla todo su carácter primario con gran afinación en manos de Lafon. Era subir un escalón desde Charmes.

El 2008 nada tenía que ver con el 2008 de Charmes. Mucho más austero, callado, pero sutil y elegante mostrando poco a poco lo que es capaz. 2007 va más por el lado afilado de acidez y creo que necesitará su tiempo en botella para domarse, mientras que 2006 lo veo como más abierto y disfrutable ya. Quizá el 2005 me pareció el vino, dentro de la tanda excelente, que mostraba un pelín más de opulencia y de sensación alcohólica.

¡Gran jornada en torno a Comtes Lafon y algunos de sus vinos! Tampoco me quiero entretener más y no puedo hacer otra cosa que recomendar los vinos encarecidamente.

Seguiremos hablando de Borgoña en breve.

Un saludo

 

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2 respuestas a Pistas borgoñonas X

  1. Mario dijo:

    Gracias Iñaki por la crónica. ¡Lástima que las sensaciones no puedan transmitirse on-line ;).

  2. borgovinsl dijo:

    Gracias por el comentario, Mario! Habrá que seguir descorchando… 😉

    Un saludo

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