Pistas borgoñonas IX

Empezamos estas pistas con un vino bastante interesante en el momento en el que se encuentra. Me refiero a un Dujac Morey-Saint-Denis 2001. Un buen village en una añada que para mi muestra cada día vinos más que interesantes y que apareció algo reducido pero poco a poco fue desplegando unas buenas sensaciones. Conserva todavía alguna arista tánica y una viveza que hace suponer un buen aguante en el tiempo si se conserva bien. Habrá que verlo.

El Rémi Jobard Bourgogne Blanc 2007 apareció interesante, bien definido en aromas, con algo más de mantequilla de lo deseado pero decente. En boca era muy ácido pero luego no tenía la estructura tánica ni el alcohol suficiente para mantener el equilibrio. Se quedaba ahí…

Otra de las sesiones que se incluyen en estas Pistas tiene relación con aquello que hace poco les hablaba de Charmes-Chambertin. Seguro que muchos conocen esta parcela de Gevrey-Chambertin y seguro que muchos lectores de este mini espacio conocen también al Domaine que menciono en varias ocasiones en este blog: Pierre Bourée

La idea era juntar una sesión intensa en donde poder descorchar varias botellas de ese Grand Cru elaborado de una forma y estilo clásicos y ver qué pasaba. Nos reunimos unos cuantos amigos para ello en la vinoteca madrileña de La Fisna (C/Doctor Fourquet, 30) y el descorche fue el siguiente:

Añada 2008: Vino aún por “hacerse” un poco pero que creo que tiene un potencial enorme. Gran acidez, buen tanino…mimbres hay para envejecer bien. Potente (dentro de lo que se entiende como potente en esta casa) y una puerta de entrada a un paraíso precioso.

Añada 2007: Algo más diluido que el anterior, menos tánico, quizá para beber antes desde mi punto de vista. Interesante perfil aromático muy cambiante con el tiempo.

Añada 2006: Me gustaba más en boca que en nariz, donde esa reducción típica de la casa era más patente y costaba abrirse. En boca lo veía como un 2008 algo más amable y evolucionado pero disfrutable.

Añada 2005: Una tanqueta de juventud, frescor, complejidad. Lleno de matices y de detalles. Largo, envolvente. Muy rico.

Añada 2002: Algo más indefinido y para mi más homogéneo en sus perfiles. No está mal pero no emocionaba.

Añada 2001: El primero de un par de vinos para mi alucinantes. Complejo, terroso y a la vez balsámico, vivo, largo, con ese toque ligeramente cárnico de la zona, y a la vez sutil, elegante. Inmenso.

Añada 1999: Seguimos con otro pleno disfrute. Juventud, potencia, menos sutil que el 2001 pero con una fuerza brutal. Para pasarme una tarde entera con la botella.

Añada 1977: Aunque en la nariz estaba ya un poco ido con demasiados terciarios, creo que en boca conservaba interés. El vino estaba ahí, con su esqueleto, algo falto de carnosidad pero ya se sabe que al envejecer, todo se va cayendo 😉

Para mí fue una muy interesante demostración de cómo disfrutar con excelentes Pinot Noirs en distintas añadas con matices diferenciados y cómo un estilo propio o un hilo conductor común se establecía en todos los vinos. Y es que, hay gente que tiene las cosas bastante claras y por eso llevan haciendo vino más de un siglo y con éxito.

Por ahora no les indico más, ya que algún otro vino tuvo destinos distintos a los de ser ingerido.

Un saludo

 

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