Chambertin-Clos de Bèze

Les hablaba anteriormente del Grand Cru “Chambertin”. Pegando a él se encuentra este otro viñedo de clasificación máxima en Borgoña y que, junto al anterior, quizá sea lo mejor que uno puede encontrar en Gevrey-Chambertin siempre que un buen productor lo trabaje.

Aunque los orígenes hay que buscarlos en el siglo VII cuando fue donado por el Duque Amalgaire a los monjes de la Abadía de Bèze, pocos cambios se han producido desde que estos últimos plantaron viñas. Ya en 1860 el Comité de Beaune clasificó a ambas parcelas como de “primera clase”, dejando a los otros Grand Crus de este municipio algo por debajo (hoy en día no existen esas subclasificaciones, y un Grand Cru lo es como tal) por lo que la importancia de este viñedo de 15,38 hectáreas es fundamental.

Está un poco menos fragmentado en la propiedad que el anterior ya que hay menos de 25 propietarios que disponen viñas en él (18). Así, la propiedad principal se divide entre los siguientes: Pierre Damoy (5,36 ha); Armand Rousseau (1,42 ha); Drouhin-Laroze (1,39 ha); Faiveley (1,29 ha); Prieuré-Roch (1,01 ha); Bruno Clair (0,98 ha); Pierre Gelin (0,60 ha); Louis Jadot (0,42 ha); Robert Groffier (0,47 ha); Bart (0,41 ha); Rebourseau (0,33 ha); Alain Burguet (0,27 ha); Prieur (0,14 ha); Joseph Drouhin (0,12 ha).

Hay ciertas diferencias frente a Chambertin desde el punto de vista edafológico y de iluminación aunque ambos se encuentran entre los 275 y 300 metros de altitud sobre el nivel del mar. Así, este viñedo es un pelín más abrupto en su parte superior por lo que va a captar rápidamente los primeros rayos solares matutinos. Al ser más soleado se podría pensar que madura antes la uva pero no suele ser así porque por el norte tiene la “Combe de Lavaux”, que aporta viento frío y hace que se retrase el proceso de maduración, vendimiándose por ello algo más tarde (generalizando). Además, los suelos son algo más blanquecinos y menos profundos que en Chambertin (dentro de que siguen siendo de base caliza) por lo que los vinos suelen tener algo menos de sustancia y son quizá más perfumados que los de su viñedo vecino (tomen esto como diferencias sutiles). Por eso quizá les hablaba de Chambertin como algo más potente, musculoso, y éste sería algo más “femenino” dentro de que nos encontramos en unos Grand Cru de Gevrey y estos conceptos deben ser tomados con bastante precaución. Pero es sólo por indicarles una pequeña idea.

De nuevo, como pasaba antes, el microclima que genera el bosque (interesante ver el mapa que colgué en la entrada de Chambertin para hacerse una idea mejor visual) que tienen cerca es importante ya que protege bastante del granizo y de vientos aún más fríos del norte (en otras zonas de Gevrey, al no existir eso, la exposición a estos daños puede ser mayor).

Un aspecto curioso de la historia borgoñona de estos dos viñedos es que Clos de Bèze puede ser embotellado y etiquetarse como “Chambertin”, pero no al revés.

Como siempre, nada mejor que la experiencia personal para conocer los vinos por lo que busquen, descorchen y saquen sus propias conclusiones. A mí, desde luego, y por lo poco que he tenido la suerte de probar me parecen vinos inmensos dentro del panorama vínico borgoñón.

Un saludo

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