Pistas borgoñonas V

Bastantes vinos se han degustado en las últimas semanas para poder ir tomando perspectiva de las cosas en diferentes aspectos. Y la verdad es que en general el nivel ha sido algo más que aceptable.

Las primeras botellas nos llevan a, para mí, los dos mejores productores que hay en Nuits-Saint-Georges. Creo que ya hemos hablado alguna vez de ese carácter más duro que tienen los vinos de esta zona del sur de la Côte de Nuits pero que ofrecen unos perfiles que a un servidor le gustan bastante. Estos dos productores de los que les hablo no sé si serán los mejores o no pero, al menos, sí son los que más me han gustado  dentro de los vinos que he probado. El primero de ellos fue un Henri Gouges Nuits-Saint-Georges 1erCru “Les Vaucrains” 2002. Gouges es un productor muy clásico y con fama de hacer vinos tremendamente longevos y que muestran cierta dificultad por su dureza cuando son jóvenes. A mí me seducen con esos toques tan agrestes.

Este Vaucrains estaba joven pero disfrutable. No es quizá de los más potentes que se puedan beber (sigo pensando que la añada 2002 es algo más ligera y homogénea) pero tiene recorrido por delante. Sí sería recomendable que si se encuentran con alguna de estas botellas y la descorchan la dejen un poquito de tiempo para que se airee y el vino se vaya abriendo despacio.

El otro Nuits fue un Robert Chevillon Nuits-Saint-Georges 1erCru “Les Roncières” 1999 que estaba maravilloso. La añada 1999 está dando unos resultados excelentes dentro de su rareza (añada de gran producción pero también con gran calidad de uva, lo cual no es fácil). Chevillon para mí es otro maravilloso ejemplo de cómo las parcelas de Nuits van dando diversos diagramas en los vinos. Ir a su bodega y probar los diferentes vinos es una maravillosa clase de Nuits-Saint-Georges ya que tiene viñas en bastantes de las mejores parcelas de la AOC y es una gozada poder probarlas una detrás de otra para ver las diferencias en vinos que están elaborados de la misma forma.

Pues este Premier Cru (tomado con unos callos y morros) fue una delicia de principio a fin. Dentro de un estilo algo menos agresivo que Gouges la complejidad que mostraba era amplia, con múltiples aromas cambiantes según iba evolucionando el vino (sensaciones como oler carne cruda, ensamblaje de especias, hongos, ciruelas, tostados…) y con un paso por boca completo, amplio, llenando toda la cavidad y dejando un gusto prolongado en donde la siguiente copa era invitada a ser bebida de forma inminente.

Buena sesión también nos deparó un Michel Lafarge Volnay 2005. Fresco y alegre como una lechuga y abierto una hora y media antes de su consumo deparó gratas sensaciones entre las personas que lo disfrutábamos. Ya saben de mi predilección por esta bodega y por los vinos que tanto Michel como ahora su hijo Fréderic han desarrollado. Poderoso de nuevo el básico Bourgogne 2009 de Paul Pernot en su estilo más maduro, con necesidad de tiempo y aireación oportunas.

Gustó mucho una sesión en donde el Patrick Piuze Chablis Terroir de Fyé 2009 se mostró directo, y nada que objetar con un excelso Michel Niellon Chevalier-Montrachet Grand Cru 1995 ni con un Raveneau Chablis Grand Cru Les Clos 2007 (salvo aquí quizá su extrema juventud).

Aunque dentro de poco empezaré a hablarles con profundidad de un pueblecito llamado Gevrey-Chambertin y verán las parcelas y diferentes vinos que allí se hacen, estas últimas semanas he podido beber unos cuantos vinos de esa comuna a diferentes niveles. Interesantísima resultó una cata de la mejor parcela de la AOC y que da nombre al propio pueblo ya que, como en muchos otros casos, tomaron el sufijo de su mejor viñedo (una vez más se recalca la importancia de la viña en Borgoña). La parcela en cuestión es un Grand Cru y su nombre es Chambertin.

Ya les contaré con calma y en una entrada específica las características de este Grand Cru que constituye uno de los mejores viñedos de Pinot Noir de Borgoña y por ello del mundo, pero la jornada se centró en una degustación de ocho botellas que iban desde 1995 hasta 2007. Se probaron dos productores: Trapèt Père & Fils y Maison Pierre Bourée.

1995, 1996 y 1999 fueron probados del primer productor y 2000, 2001, 2002, 2006 y 2007 del segundo y que ya conocen por aquí. Dos estilos diferentes apuntaron los amigos que compartían conmigo la sesión, quizá más agreste y un pelín más desequilibrado en cuanto a taninos, acidez y alcohol los Trapet y un estilo más fino y elegante los Bourée 2000, 2001 y 2002 dejando un poco al margen el 2006 y sobre todo el 2007 que mostraban aún síntomas de una extrema juventud. Bueno, sensaciones varias que uno tiene siempre cuando hace este tipo de comparativas y que si se bebiesen por separado opinaríamos de forma diferente.

Lo curioso es que ningún vino salió malo, ni con defecto, ni aburrido, y cada uno iba ofreciendo diversas cosas, matices y sensaciones. Eso es lo que creo que es bonito. Que a unos les guste más el 2002, a otros el 2000, el 2001 o el 1999 es algo subjetivo pero que este Grand Cru ofrece vinos generalmente excepcionales es algo que la historia lo ha demostrado. Lo malo son sus precios y que no siempre se pueden disfrutar en sesiones de este tipo…pero bueno, un día es un día.

Más o menos interesantes también han sido diferentes descorches que se han hecho, como les decía, en torno a Gevrey-Chambertin: raro desde el principio y algo agotado apareció sorprendentemente el Domaine Fourrier Gevrey-Chambertin 1erCru “Clos Saint-Jacques” 2001 con lo cual hace plantearse un poco la evolución de los vinos de esta filosofía de protección a base de mantener el CO2 y reducir así los niveles de sulfuroso; me encantaron dentro de su rusticidad el Faiveley Chambertin-Clos de Bèze Grand Cru 1998 así como el Joseph Roty Gevrey-Chambertin 1erCru “Les Fontenys” 2005;  

Algo modernos y marcados por la madera el Charlopin-Parizot Chambertin Grand Cru 2004, Humbert Frères Gevrey-Chambertin Vieilles Vignes 2007, Patrice Rion GevreyChambertin Clos Prieur 2002, y Charlopin-Parizot Gevrey-Chambertin Cuvée Vieilles Vignes 2007. Quizá hayan sido estos últimos vinos los que menos me han gustado de estos descorches “Gevreyanos”.

Espectaculares los Armand Rousseau Gevrey-Chambertin 1erCru “Clos-Saint-Jacques “1996, 1999 y 2000…especialmente los dos primeros con una profundidad y complejidad alucinantes; un poco deslabazados salieron los Armand Rousseau Chambertin Grand Cru y Clos de Bèze Grand Cru ambos del 1997 con lo cual podría deberse al efecto añada y vuelve a disgustarme un poco el tema del 97, bebibles sin problemas y produciendo mucho disfrute los Bruno Clair Gevrey-Chambertin 1erCru “Petite-Chapelle” 2004, Pacalet Gevrey-Chambertin 1erCru “Lavaux-Saint-Jacques” 2006, Pierre Bourée Gevrey-Chambertin “Clos-Saint-Jacques” 1999 y Geantet-Pansiot Gevrey-Chambertin 1erCru “Le Poissenot” 2002; y luego caso aparte fue el Pacalet Gevrey-Chambertin 2007 que, estando bueno, podría ser cualquier cosa.

Seguiremos…

Les emplazo a partir de ahora a que empecemos a conocer una de las Comunas más importantes que hay en la Borgoña tinta: Gevrey-Chambertin. Bastantes entradas iremos dedicando a esta zona, intercalándolas con otras para ir variando los temas y no resultar demasiado monótono. Pero lo más importante es que sigamos descorchando y aprendiendo. Eso nos hará ver las cosas con mejor perspectiva.

Un saludo

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Vinos. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s