Un paseo por Dijon

Por empezar por algún sitio nos vamos a adentrar en la ciudad más grande que hay en la Côte D´Or y que supone su entrada por el norte: Dijon.

Es la capital de Borgoña, con unos 151.000 habitantes y con un área metropolitana de unos 250.000 habitantes según apuntas las últimas cifras del censo. Aunque desde el punto de vista vitivinícola no es importante ya que solamente algunas parcelas de viña existen en sus extrarradios, no cabe duda que culturalmente, gastronómicamente (más allá de su famosa mostaza) y socialmente es un referente en Borgoña.

Como muchas otras ciudades, Dijon fue creada como cruce de caminos entre diferentes rutas comerciales, en este caso con importantes comerciantes llegados desde el Mediterráneo, o aquéllos que iban a las Islas Británicas desde el Ródano, o como lugar intermedio para acceder a las rutas bálticas. Como muchas otras ciudades, fue sometida a las invasiones bárbaras y fue un importante atrincheramiento de campamentos galo-romanos para hacer frente a las hordas procedentes del norte. Por eso, su nombre originario de “Divio” parece que procede de una interpretación del siglo VI como “villa entre dos vías”.

Aunque hay diferentes puntos importantes en la historia de Dijon, un hecho fundamental tuvo lugar en el año 1106 cuando el entonces rey de Francia (Robert le Pieux) cedió Dijon a los entonces Duques de Borgoña. Fue prácticamente destruida en 1137 tras un incendio y fue reconstruida por el entonces Duque Hugues II creando un amplio recinto alrededor de la abadía de St.Benigne para que la gente tuviera un lugar donde edificar sus construcciones. En Hugues II erigió a Dijon como comuna y la villa fue prosperando y adquiriendo casi status de una gran capital para la época en la que estaba.

Realmente todo cambió cuando este ducado se anexionó a la Corona francesa por Louis XI, ya que los habitantes lo vieron como una pérdida de ciertos derechos y privilegios que tenían como enclave fronterizo fundamental. Dijon fue prosperando como centro urbanístico, de negocios, con establecimiento de Universidad en 1723, fundación de la Academia en 1725, y continuando con su dinamismo hasta los días en que nos encontramos, en los que Dijon concentra mucha actividad económica de la Borgoña, esperando entrar dentro de las capitales que forman parte del Patrimonio Mundial de la Unesco.

Dentro de las visitas que ofrece Dijon, les recomiendo que visiten la Place de la Libération, o la Place François-Rude, así como la Iglesia de Notre-Dame como bonito ejemplo de arquitectura gótica del siglo XIII. Así mismo, en Dijon se encuentra el Palacio de los Duques de Borgoña y un fantástico Museo de Bellas Artes creado en 1799 (la Sala de la Capilla merece la pena, así como su Escalera honorífica que les llevará a admirar obras de Gaddi, Lorenzetti, Witz, Coysevox; no se pierdan su “Salle des Gardes”, etc). También es recomendable darse una vuelta por los alrededores del Palacio de Justicia, o por la Catedral de Saint-Bénigne, Iglesia de Saint-Michel o perderse por alguna de las calles que forman el casco histórico en donde pueden encontrar seguro alguna buena oferta eno-gastronómica apetecible.

En este sentido, siempre me ha gustado ir en Dijon a un auténtico “bar canalla” tal y como me gusta definirlos. Su nombre es Bruno y está situado en el número 80 de la Rue Jean-Jacques Rousseau, cerca de Notre-Dame. Allí no esperen un restaurante, si no una barra, cuatro mesas y si hay mucha gente (cabe poca en el local) igual tienen que entrar de perfil. Algo de embutidos, queso, foie y pizarras llenas de referencias vínicas borgoñonas y de otros sitios.

Otras opciones en Dijon algo más formales pueden ser Le Bistrot des Hailes con fantásticos caracoles (10, Rue Bannelier), La Dame d´Aquitaine en la Plaza Bossuet si quieren entrar en cocina regional de cierto nivel, o incluso L´Auberge de la Charme en Prenois (a unos 13 km de Dijon) o Le Bento (29, rue Chaudronneire) si quieren un pedacito de Japón en Borgoña.

Si quieren ya pasarse a destilados, cócteles o simplemente tomar un café en un lugar especial no se pierdan L´Agora Café en la Place de la Libération, situado sobre una capilla de un convento del Siglo XVI.

Pasen por Fremont Patrick si quieren buenos dulces (Rue Verreire), o por Maille (Rue de la Liberté) para comprar la típica mostaza que regalar como recuerdo de una visita por Dijon, incluso Nicot Yves en la misma calle que Bruno puede darles satisfacciones si quieren comprar alguna botella de vino…

¿Y en cuanto a vinos y viñedos de Borgoña qué nos ofrece Dijon?

La verdad es que bastante poco. Solamente en la parte norte de Marsannay y ya en los suburbios de lo que es Dijon hay algo de viña plantada formando lo que se conoce como la Côte Dijonnaise. No he probado nunca vinos de esta zona así que poco puedo opinar aunque sí sé que hay gente que cultiva algo de viña por esta zona de las afueras de Dijon como han apuntado alguna vez la familia Mortet de Gevrey-Chambertin. Si prueban, ya me contarán…y si no, vayan a Dijon, disfruten, tómense algo en Bruno y pasen un buen rato de un ambiente alejado de formalismos.

Un saludo

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