Pistas vínicas borgoñonas III

Noviembre ha sido un mes tremendamente intenso en cuanto a vinos de Borgoña probados. Excursiones por Chablis, Meursault, Vosne-Romanée, Chambolle-Musigny, Volnay, etc. han deparado momentos realmente inolvidables en forma de botella vínica.

Sería justo empezar por una noche. Sí, una noche de esas en donde el sacacorchos puede deparar momentos inolvidables en torno a una chimenea y buena gente con la que compartir botellas. Había ganas, es cierto, de abrir ese Drouhin Clos Vougeot 1986 junto a Trapet Latricières-Chambertin 1986 y poder recorrer de la mano de dos buenos productores, en una añada no demasiado considerada, dos parcelas con entidad.

El resultado no defraudó. El Vougeot algo más ligero y austero, el Latricières (Grand Cru de Gevrey-Chambertin) más terroso y animal. Vougeot más fruta roja en sus inicios, Latricières más fruta negra. Drouhin más abierto desde los inicios, Trapet más cerrado y necesitado de más tiempo de espera en su copa. Ambos plenamente disfrutables…

Pero esa misma noche teníamos también una botella sin etiqueta (pegada en la base de la botella un papelito por su elaborador pero dada la vuelta para que no la viéramos antes de probarla) y el momento invitaba a su descorche. Y ahí había mucho vino.

Había una profundidad que mostraba algo más. Aromas que a mí me recordaban a tierra mojada, chocolate negro fundido, fruta roja en licor, ciertos toques como de humo o ceniza…y una boca armada, con buena estructura y un equilibrio alucinante entre alcohol, acidez y amargor en forma de un tanino vigoroso. François Bertheau Bonnes-Mares 2001.

Dentro de los vinos tintos que estoy comentando también tiene un hueco en este espacio de Pistas vínicas interesantes borgoñonas un delicioso vino en nariz pero que en boca no me convenció tanto: Liger-Belair Bourgogne 2008. No entiendo cómo una nariz tan embriagadoramente femenina, sutil y elegante puede ir luego acompañada de una boca tan sumamente agreste, deslabazada y molesta. Pero me quedaría un buen rato metiendo las fosas nasales en lo que nos salió en aquella botella particular.

Interesante también el Jean Féry Savigny-lès-Beaune 2008 que elabora ahora el ex-Comte Armand Pascal Marchand. Digo interesante porque muestra un perfil diferente a lo que me interesa pero no por ello deja de ser un buen vino. En este caso nos situamos en un tipo de elaboración algo más moderna buscando maceraciones más largas, más extracción, etc. El vino presenta eso y no se esconde y sin duda ofrece un buen perfil para aquellos que les guste una Borgoña un poco más moderna pero sin llegar a extremos totalmente impotables.

Si pasamos ahora a la Borgoña blanca empezaría destacando la nariz de un Roulot Meursault Tessons, Clos de Mon Plaisir 2002. Apareció bastante abierto desde los inicios, dando una paleta aromática cambiante desde frutos secos tostados hasta fruta blanca fresca, toques mentolados, herbáceos, aromas como de pedernal y una interesante sensación de hierbas aromáticas metiéndose por la nariz. En boca estaba francamente rico también, con un buen equilibrio, persistencia y un postgusto muy agradable pero para mí la sensación que dejaba el Raveneau Chablis Premier Cru “Chavelot” 1995 que se tomó conjuntamente era infinitamente más compleja y elegante. En nariz en cambio le costaba mucho abrirse y mostrar matices, pero el paso por boca era tan fino y marcando tan bien los tiempos que un servidor hubiera bebido otra botella sin pensarlo.

Francamente rico también un Ramonet Puligny-Montrachet Premier Cru “Champs-Canet” 2007. Quizá pareció en nariz algo más Chassagne-Montrachet que Puligny porque se mostraba un poco opulento pero en la boca era pura delicia y equilibrio pero con armazón suficiente para guardar y olvidarte un poco de la botella en unos años. Lo que pasa es que siempre digo que el buen vino para guardar también es buen vino cuando es joven, aunque los matices, integración, perfiles y registros sean diferentes. Vuelve a reafirmar que 2007 en blancos de la Côte de Beaune es una añada más que interesante.

Curiosos pero no apasionantes en mi opinión los vinos que pude probar, tanto tintos como blancos,  de la joven Fanny Sabre en Beaune: Bourgogne 2010 del depósito de fermentación, Petit Bourgogne Blanc 2009, Savigny-lès-Beaune 2009, Meursault Premier Cru Charmes 2008, Pommard 2007, Aloxe-Corton 2008, Pommard Premier Cru Charmottes 2008, Volnay 2009, Beaune Premier Cru Chouacheux 2009 y Savigny-lès-Beaune 2009.

Fanny trabajó con Pacalet y sigue un poco la línea marcada en cuanto al tratamiento de los vinos y poca intervención con sulfuroso. El asunto es que encontramos cierta homogeneidad en sus diferentes Cuvées y alguna con excesos de acidez volátil pero otros vinos mostraban un perfil sumamente fino e interesante (por ejemplo el Pommard Premier Cru, que de tan fino que me pareció no hubiera dicho que era de ese lugar ya que los Pommard suelen ser vinos muy robustos desde el punto de vista tánico)

Hay que decir también que hemos probado nuevas añadas de todos los Domaines con los que colaboramos (2009 en Pernot, Mugneret-Gibourg, Niellon, Bertheau, Lafarge, cosas del 2008 en Bourée, 2009 y vinos fermentando del 2010 en Piuze, y luego oportunas botellas de diferentes añadas anteriores) pero eso será objeto de entradas posteriores en este blog ya que generalmente estas pistas suelen ir más dirigidas a vinos de otros casas y cuyas botellas probadas considero interesantes (salvo pequeños apuntes excepcionales como ha sido el caso del Bonnes-Mares de Bertheau)

2009 promete bastante pero si los precios suben demasiado hará que la añada 2008 sea aún más interesante (en tintos me refiero,  que ya de por sí me parece que es una añada con mucho interés).

En fin, iremos viendo…

Un saludo

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2 respuestas a Pistas vínicas borgoñonas III

  1. Diego Descorche dijo:

    Hola,
    ¿por qué dices que te parece interesante (en tintos) 2008? ¿qué tiene, según tu criterio, de distintivo en relación con las dos añadas precedentes (tan distintas entre sí, por otro lado)?.
    Un saludo y cuidado con el frío.

  2. borgovinsl dijo:

    Hola Diego,
    Bueno, a mi me gusta la 2008 porque considero que es una añada bastante fresca gracias a los vientos del norte que tuvieron (en Chablis se nota bastante por ejemplo) y creo que es una añada bastante más borgoñona que 2007 en donde los vinos muestran menos diferencias “terroiristas” que en la 2008. 2008 a pesar de todos los problemas que tuvieron con un verano relativamente frío, viene con buena acidez como te digo y con buena estructura tánica en vinos que he probado y a priori tiene todo para envejecer bastante bien. Y eso hay que deberlo a un final de ciclo realmente interesante para la maduración de la uva.
    2007 y 2006 me parecen algo menos ácidas (generalizar siempre es malo y más en Borgoña) y tras descorchar botellas del 2006 me parece menos interesante que 2001 y que alguna de 2005, sin que ello signifique que no existan magníficos vinos. Creo que me explico.
    Los 2008 son todavía bastante jóvenes y habrá que ver cómo van evolucionando pero si 2009 se convierte en una añada muy especulativa, a mí, por el momento, no me importa seguir bebiendo tintos del 2008 :-). Si los precios se mantienen más o menos igual, ya te adelanto que en 2009 hay auténticos vinazos.
    Veremos.
    Un saludo

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