Pistas vínicas borgoñonas II

Por comentarles algunas cosas que han ido seduciendo (o no) la pasión que tenemos por Borgoña durante estas últimas semanas destacar en principio un soberbio Armand Rousseau Chambertin 2001. Excelente productor de Gevrey-Chambertin en la parcela más mítica de ese pueblo y que ofrece un vino vigoroso, profundo, complejo. 2001 es un año interesante en los vinos tintos de forma general (los viticultores de Volnay por ejemplo no opinarán lo mismo debido al granizo que por allí cayó) . Podríamos decir que huele a Borgoña…y me dirán ¿a qué huele Borgoña? A terreno, a suelo, a flores secas, a chocolate negro, a fruta negra en ese estado de vino ya con años, a bosque…a pasión, a campo. Emocionante este vino. Hablaremos más adelante sobre este mítico viñedo y sobre este elaborador en otro tipo de entradas más concretas. Dicen que Chambertin es el Rey, Musigny la Reina…no lo sé, pero el vino era merecedor de la corona.

Algo madurito apareció el Joseph Drouhin Clos Vougeot 2003. Clos Vougeot es una de esas parcelas inmensas con categoría de Grand Cru en donde elaboran muchos elaboradores y los resultados son muy variables. Lógicamente con tantas opciones pienso que no toda la parcela debería ser merecedora de la máxima categoría. Piensen por ejemplo en algunas partes de la parcela más cercanas a la carretera N74 que son más planas, drenan peor y acumulan más agua. Lógicamente ahí las uvas son diferentes respecto a la parte superior del Clos. Dentro de lo que he probado les podría citar ejemplos de vinos que merecen la pena (Drouhin, Leroy, Mugneret-Gibourg, René Engel, Hudelot-Noëllat, etc) y de auténticos castañazos desde mi punto de vista (Château de la Tour, Vougeraie, Mommessin, Grivot, etc).

Respecto al año 2003, ya saben que esta añada fue realmente tórrida en muchas zonas de Europa por lo que los vinos suelen presentar un punto de madurez algo elavado. ¿Cómo se comportaría esta botella?

Desde mi punto de vista, para ser un Grand Cru relativamente joven el vino debería haber mostrado más garra, más complejidad, no tanta accesibilidad. Se bebe muy bien pero esa pulidez excesiva no me augura demasiado potencial de guarda. ¿Será la añada o estamos jugando a adivinos de forma absurda? Quien sabe…Me gusta Drouhin aunque debo decir que este 2003 no es de lo más interesante que haya probado de este elaborador en esta parcela.

Justo al contrario apareció el Armand Rousseau Clos de la Roche 1998. Como ven el mismo elaborador que en el primer caso pero un vino diferente pero también perteneciente a la máxima categoría de Grand Cru. Más rústico, duro, aún tánico, sin la elegancia ni profundidad del Chambertin pero más vivo que el Clos Vougeot. Es un Grand Cru de la zona de Morey-Saint-Denis y siempre me resultan algo indecisos este tipo de vinos. No tiran ni hacia la musculosidad y terrosidad de Gevrey ni hacia la sutileza o “feminidad” de los Chambolle-Musigny (por situarse el pueblo entre ambos municipios). Esa indecisión…¿falta de personalidad abrumadora? El caso es que en este Grand Cru he probado vinos de Domaine Ponsot que eran verdaderas maravillas. ¡Se los aconsejo!

Volviendo al vino, creo se muestra aún en una fase tonta, tánica, agreste. No es que desagrade pero el perfil de vinos de ese año ha mostrado generalmente una tendencia a la dureza que demanda cierta capacidad de guarda. Pues se guardará…

No piensen que todo debe ser Grand Cru. Al contrario. No hay que perder nunca la perspectiva de que beber vinos más básicos es más que aconsejable y deseable para el bolsillo y para hacerse idea de un mejor aprendizaje borgoñón.

Hay que beber vinos básicos para ver realmente el potencial de la Pinot Noir o de la Chardonnay principalmente. Hacer excelentes Grand Cru está fenomenal pero realmente poco se puede beber de ese tipo de vinos, tanto por precio, como por disponibilidad. Por eso siempre me interesan, tanto como aficionado como desde el punto de vista comercial, aquellos Domaines que hacen buenos y honestos vinos en los niveles más bajos de cada Apelación. Y no es fácil encontrarlos porque como ya les dije hay mucho donde escoger con mayor o menor acierto. En este sentido ¿cómo resistirse a un tremendo Michel Niellon Chassagne-Montrachet 1996? Sí, un vino Village de un para mi, excelente elaborador de blancos en Chassagne-Montrachet (zona sur de la Côte de Beaune) y que será alguno de los próximos Domaines que veremos en esos perfiles que vamos haciendo de la gente con la que colaboramos.

Esta zona más sur suele dar vinos un tanto más densos, grasos, con cierto volumen en la boca y con un aspecto si quieren hasta algo más goloso en su juventud. Los vinos de Niellon son así, pero no se crean que no tienen capacidad de guarda. La historia demuestra que su potencial es grande. Y este Village, con sus 14 años detrás se muestra como un verdadero titán y mostrando un equilibrio cual orquesta sinfónica bien integrada. Ha perdido parte de su opulencia inicial pero conserva ese nervio que te lo mantiene en la boca con gran soltura, con matices en nariz que oscilan desde los almíbares suaves, algo parecido al pedernal, fruta de hueso tipo melocotón…No sé. Me pareció que estaba todo muy en su sitio.

¿Qué hubiera pasado si el Arnaud Ente Meursault Premier Cru “La Goutte d´Or” 2000 hubiera tenido menos presencia de ese toque fofo y mantequilloso por cierto exceso de batonnage? Pues que hubiera sido todo un señor vino. Al no ser así, se quedó en un vino bueno pero sin llegar a la maravillosa reacción que causó entre los presentes un Robert Ampeau & Fils Meursault Premier Cru “Perrières” 1990. Era como comparar a la opulencia fácil frente a la sutileza escondida, a la gordura frente a la delicadeza (dentro de la delicadeza que un Meursault puede tener), a lo basto frente a lo frágil. Claro, Perrières es quizá el mejor viñedo de esta AOC y los vinos de Ampeau siempre se han hecho pensando en el largo plazo. Nos gustan. Es otra concepción, otro rollo quizá menos comercial que Ente (y eso que la últimas añadas creo que se ha mejorado algo en esta bodega respecto al tratamiento de las lías en contacto con el vino) pero creo que con un mejor reflejo de la geografía en la que se trabaja.

Aburrido como una película ñoña de sobremesa resultó el Bizot Vosne-Romanée 2006. Lo de aburrido lo digo porque podría ser un vino de cualquier lado. Moderno, madera, sin expresar nada más que ciertos aromas avainillados, chocolateros (como Paquito) y dejando un tanino secante maderoso en su paso por boca. Si esto es expresión de Pinot Noir…

Perdonen, tengo que volver a Drouhin. No podía olvidar su Vosne-Romanée Premier Cru “Les Petits Monts” 2001. ¿Se acuerdan que les decía antes que me gustaba Drouhin?…Pues uno de los motivos es éste. Parcela pequeñita en Vosne-Romanée, en su parte más hacia la Côte occidental, en donde suelen hacer un vino realmente delicioso, especiado y floral a la vez, con buen equilibrio, finura y elegancia. 2001 sigue siendo más que interesante…

Les dejo por ahora e iremos contando más experiencias con los vinos de esta zona.

Un saludo

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