Algunas fechas en la historia de Borgoña

Estamos en una región realmente apasionante no sólo por sus vinos ni por su gastronomía, si no que la riqueza cultural que a lo largo de la historia ha ido dejándose por esta zona es realmente apasionante. Pero no todo ha llegado de golpe (en vino, y mirando a largo plazo, casi se podría decir que su supuesto éxito en vino embotellado por los Domaines o bodegas es una actividad relativamente reciente como veremos en alguna futura entrada del blog) ya que hay una historia detrás.

No voy a contar la historia de Borgoña porque, entre otras cosas, me moriría antes sin haber llegado a detallar una milésima parte de su entramado pero se pueden imaginar que una región que vio luchar a Julio César y Vercingétorix, que ha visto cómo un gran herencia monástica de dos grandes Órdenes religiosas de la Edad Media ha permanecido en la región, que ha sido una tierra de grandes mecenas y de los grandes Duques de Borgoña, pues mantiene una viveza histórica y cultural apasionante.

Pero sí creo que hay una serie de fechas y de nombres que son interesantes de contar para así entender mejor todo lo que posteriormente ha ido sucediendo en la región. Y no hay que olvidar nunca al vino como acompañante de esos acontecimientos y como eje vertebrador en la región bajo un aspecto económico, demográfico, cultural, social. Un medio de vida llevado a una botella para los aficionados como nosotros, una emoción en torno al trabajo de unas gentes que durante muchas décadas no han sabido hacer otra cosa. Siempre se lo agradeceremos.

Si  miramos datos vemos que ya desde la época prehistórica la Borgoña siempre fue un lugar de paso y un cruce de caminos entre las personas que vivían en el norte y la gente del sur más hacia el mar Mediterráneo. Así, hay datos que demuestran la presencia del hombre de Cro-Magnon en esta zona como los yacimientos y cuevas de d´Arcy-sur-Cure. Se encontraron huesos y herramientas que demuestran la presencia humana en esta zona entre 18.000 y 15.000 años antes de nuestra era.

En el siglo octavo A.C. se produjo en la zona la invasión de los celtas y así hay vestigios encontrados en esta zona en Blanot o en Villethierry

Con la invasión romana no cabe duda que se desarrolló un importante comercio con el país en forma de bota a través de todo el Mediterráneo y hacia el año 530 A.C. apareció la “societé gauloise”  como tal, es decir, primeros síntomas de una estructura social en la zona, y es de suponer que el cultivo de la vid ya era conocido en suelo francés ya que solía venir acompañado a las Legiones romanas. Así, tres pueblos galos habitaban la región (Éduens, Séquanes al borde del Saône y Lingons en la planicie de Langres en el Châtillonais)

Así, realmente, y acosados por los Helvéticos el pueblo Éduens pidió apoyo a su aliada Roma, y empezó la conquista de la Galia por Julio César, iniciada en su victoria en Montmort.

Hacia el año 52 A.C. hubo una insurrección general gala en contra de la invasión romana y los Éduens se alían con los Arvernes después del victoria de Vercingétorix en Gergovie. La invasión romana siguió su curso hasta llegar  a una paz relativamente tranquila galo-romana hacia el año 70 d.C.; y ya es en esa era cuando aparecen realmente los primeros documentos con más fiabilidad acerca de viñedos plantados en esta región ya que hubo agricultores en la zona de Autun que pidieron al emperador Constantino pagar impuestos más bajos debido a la mala calidad de sus viñas

Fue en el año 356 d.C. cuando la invasión germánica tuvo lugar, poniendo fin al Imperio romano y a su desarrollo en la región.

En el año 442 y siendo originarios de la Isla de Bornholm, en el mar Báltico, y portadores de una civilización avanzada, los Burgundios se instalan alrededor de los ríos de Saône  y del Ródano y fundan un reino al que le dan el nombre de  Burgundia, que posteriormente dará lugar a Borgoña. Aunque se instala al rey Gondebaud manteniendo la igualdad entre romanos y Burgundios, la invasión bárbara no para y destronan al Imperio romano de una forma definitiva. En el año 500, Clovis, rey de los Francos, vence a los Burgundios y sus herederos anexionan el reino , que ocupa parte de todo el Sudeste de Francia actual.

En el año 630 los duques de Borgoña, que llegaron a ser (por un período) los nobles más ricos de Europa, cedieron a la abadía de Bèze una finca en Gevrey. Esta fue nombrada y sigue siendo, el Clos de Bèze. Este fue el comienzo (registrado) de la asociación eclesiástica con los viñedos, una asociación que inspiró muchos de los límites de las viñas que vemos hoy.
En el año 775 Carlos el Grande – emperador Carlomagno – legó a la Abadía de Saulieu un pedazo de tierra en la colina de Corton-entre Pernand Vergelesses y Aloxe-Corton que aún lleva su nombre – Corton-Charlemagne.
Pero realmente fue hacia el año 1000 cuando el verdadero comienzo del “poder” de la Iglesia se pone de manifiesto, siendo de importancia capital en la historia de la región. Las abadías de Cluny (fundada en el año 910 por Guillaume de Aquitania), Citeaux (fundada en 1098) y Maizières se convirtieron en los centros del poder económico de la región e iban a mantener este poder – más aún que-la nobleza – hasta la revolución de la década de 1790.
En 1443 se crean los Hospices de Beaune por Nicolás Rolin (1380-1461), el canciller de Felipe el Bueno, duque de Borgoña.

Tras la muerte en 1477 de Carlos El Temerario, duque de Borgoña en ese momento, el rey Louis XI anexiona la Borgoña a los dominios reales y crea el Parlamento de Dijon, y Marie de Bourgogne (hija del difunto duque), frustrada por su herencia contrae matrimonio con el futuro emperador germánico Maximiliano de Habsburgo, dándole dos hijos (Felipe el Hermoso y Margarita de Austria), y a la muerte de María en 1482 parte de los antiguos terrenos del reino de Borgoña pasaron a su esposo. No fue hasta que se concretó el Tratado de Arrás que puso fin a la guerra franco-germana cuando la Borgoña retornó al reino francés.

 Vinieron épocas de guerras seguidas (Carlos V, Enrique IV contra los españoles, etc), de hambre en la región (1693-1790) y tras la Revolución francesa en 1789 se marcó un inicio fundamental en la historia del vino de Borgoña ya que se requisaron bienes a la aristocracia y a la Iglesia. Como en esta zona (al contrario que en Burdeos o en el Loira) no había abundantes palacios o Château´s parte de los bienes decomisados fueron viñedos, verdadera riqueza zonal. A partir de ahí, comerciantes, aristócratas de rango más bajo, mercaderes adinerados, etc. entraron a formar parte de los propietarios borgoñones.
En 1849 se inauguró la estación ferroviaria de Dijon, siendo de importancia capital para las comunicaciones en la zona en la línea que unía París con Lyon.

 
La segunda mitad del siglo XIX fue realmente preocupante para el viñedo ya que hacia 1850 el odio fue identificado por primera vez en la Côte de Beaune. Atacaba a los brotes y hojas, y, finalmente, causaba una drástica reducción de rendimiento. Se tardó cerca de 5 o 6 años hasta encontrar que el azufre en polvo con un tratamiento adecuado era lo que lo solucionaba, aunque ya fue demasiado tarde para muchos viticultores. Así mismo hay que tener bien presente la llegada de la filoxera a la región hacia el año 1878 y su gran poder devastador. Eso supuso un cambio radical como seguro que ya saben ya que muchos propietarios de viñedo no pudieron hacer frente a esos daños terribles porque no pudieron estar esperando cierto número de años a que se determinase que la solución definitiva era poner patrones o portainjertos americanos cuando otros tratamientos químicos habían fracasado (en 1944 y tras una cosecha de sólo el 2,5 hl / ha. la última Pinot Noir de “pie franco ” que quedaba en los viñedos de la Côte d’Or fue arrancada: las viñas de la Romanée-Conti.)
Hacia 1860 (en 1859 se hizo la primera venta de vinos en subasta en los Hospices de Beaune) y, anterior a la creación de las AOC (Denominación-Apelación de Origen Controlada), se realizó la primera clasificación de los vinos de Borgoña y fue publicada por Jules Lavalle – en lugar de “Grand Cru, la nota más alta fue” Têtes de Cuvée. Esto se actualizó en el 1892 por la labor de Danguy & Aubertin y  utilizaron las mismas clasificaciones. E 1935 ya se estableció el sistema de Denominaciones de Origen Controladas (AOC): nació el etiquetado de Apelaciones regionales, village, Premier Cru y Grand Cru.

En 1934 se creó la Orden o Cofradía de los Caballeros de Tastevin para sacar a los viñedos de Borgoña de su letargo mediante acciones que intentaban dar a conocer y promocionar las excelencia de los vinos y gastronomía de esta región. Es una institución aún vigente con más de 12.000 representantes por el mundo: http://www.tastevin-bourgogne.com

Vinieron los años de la II Guerra Mundial y a paesar de reuniones entre Goering y Pétain, la Borgoña quedó dividida y no fue hasta el 11 de Septiembre de 1944 cuando la división Leclerc y la armada De Lattre de Tassigny entraron a liberar Dijon de la ocupación nazi.

A partir de este momento diversos acontecimientos han sucedido en la región, culminados vitícolamente con la creación de la AOC número 100: Saint Bris en 1982.

Como ven, pinceladas generales de una zona de una riqueza histórica enorme y en donde habría que profundizar mucho más. Igual lo hacemos en un futuro no muy lejano.

Un saludo

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