Unos vinos…

Ya saben que me comprometí a irles contando experiencias que vamos teniendo con vinos de Borgoña que se han bebido y esta entrada viene a reflejar una colección de vinos que se han descorchado en las últimas semanas. Creo que es interesante ofrecer este espacio a diferentes sensaciones que cada uno de nosotros vamos teniendo ante vinos de la región que ocupa la temática del blog y eso sin duda nos va a enriquecer a todos.

Por empezar con alguno, apareció recio y joven un Domaine Georges Roumier Morey-Saint-Denis “Clos de la Bussiere” 1999. Aunque seguro que en algún momento les contaré con calma y detalle los vinos que hace este excelente Domaine, sí me gustaría decirles cuatro opiniones personales al respecto.

Aunque el vino en cuestión fuera de la comuna de Morey-Saint-Denis, el Domaine en sí está situado en la vecina Chambolle-Musigny de la Côte de Nuits. Chambolle es un pueblo pequeño, de calles estrechas y plagado de múltiples bodegas. Quizá es la zona en donde la Pinot Noir adquiere un carácter más femenino, más frágil, más sutil…Pero los Roumier no son precisamente vinos que suelan cumplir esas características. Suelen ser vinos duros, robustos, con necesidad de botella para mostrar su mejor perfil…y cuando lo hacen, las sensaciones suelen ser deliciosas. Mi experiencia con vinos de esta bodega tampoco es amplísima pero sí he tenido opciones de probar algunas cosas y la verdad es que me parecen soberbias interpretaciones. Pero hay un problema…y es que cotizan muy a la alta.

En el caso del vino en cuestión, es una parcela de 2,59 hectáreas que es monopole de la familia Roumier y que creo que aún muestra una potencia más abrumadora que otros vinos de este Domaine. Este 1999 no le iba a la zaga y estaba tremendamente joven, algo tánico, potente pero no carente de elegancia. Quizá lo abrimos demasiado pronto y demande más botella…pero es que uno no es de piedra y la tentación siempre está ahí. Salió una botella maja, de un gran Domaine y dentro de un estilo más potente que en otras opciones pero no carente de elegancia, complejidad y profundidad.

Otro buen productor es Domaine Ramonet en Chassagne-Montrachet. Para mi es, junto a Michel Niellon y a Bernard Moureau, una de las bodegas que mejor trabaja la Chardonnay en esa zona del sur de la Côte de Beaune. Abrimos un Chassagne-Montrachet Premier Cru “Morgeot” 2007 y la verdad es que el vino estaba francamente delicioso. Todavía tenía algunas aristas que pienso que terminarán por pulirse con el tiempo pero era un vino amplio, con cierta densidad, no demasiado intenso en la nariz pero con profundidad y toques entre yodados, golosos y cítricos. Fíjense que lo acompañamos con unos callos y el resultado no desentonó.

Tuvimos también en nuestras copas un Charlopin-Parizot Vosne-Romanée 2007. Este vino, con categoría Village en ese fantástico pueblecito que es Vosne-Romanée, fue de más a menos en cuestión de minutos. Para mi empezó bien: alegre, fresco, algo primario…pero con el tiempo las notas de madera se apoderaron intensamente del vino hasta parecer más una golosina de roble que algo fresco y con alegría. No me convenció demasiado.

De visita por Bilbao tuve la suerte de cenar con un buen amigo en El Viejo Zortzi y dar rienda suelta a un Charmes-Chambertin Grand Cru 2006 de este Domaine que les comentaba en la otra parte del blog: Pierre Bourée. La verdad es que el vino nos gustó mucho porque la botella salió tremendamente elegante. Sí, ya sé que algunos pueden decir…¡claro, como lo vende él, siempre sale bueno! Pero no, no suele ser mi estilo dar autobombo a las cosas propias pero en este caso sí me parece de recibo hacer mención a lo elegante que salió este Pinot Noir. Sería bonito hacer en el futuro una comparativa de diferentes botellas de este fino Grand Cru, así como preparar una cata de diferentes añadas de esta parcela en esta bodega (tomo nota).

A pesar de que los vinos de Gevrey-Chambertin suelen ser potentillos, Charmes-Chambertin a mi me parece que, cuando está bien trabajado, quizá ofrece una cara más amable dentro de los diferentes Grand Cru que hay en este pueblo y que seguro que iremos viéndolos poco a poco.

En el caso de Bourée ya saben que su estilo es muy tradicional y que el vino necesita algo de “respiración” para que se vaya abriendo, y así lo hicimos. Con un trabajo con la madera sensacional la paleta aromática del vino era muy reflejo de la uva Pinot Noir en esa zona. Junto con esos toques que recuerdan a violetas y frutillos rojos y en menor medida negros, aparecían los cacaos, chocolate negro, algo de especias, hongos, pero todo de forma muy sutil y muy bien armonizada. Y elegancia y finura en el paso por boca, manteniendo nervio de juventud…y con ganas de vivir más tiempo en botella.

Curioso lo que nos pasó con un Roulot Meursault “Les Meix Chavaux” 2004. Abrimos una botella de este excelente elaborador de blancos en Meursault y nos salió con corcha, abrimos otra igual y bueno, la corchera era diferente, y había un tímido inicio de oxidación. No sé si saben el debate que hay acerca de la oxidación prematura de vinos blancos pensados y hechos para envejecer cierto tiempo (no sólo de Borgoña…si se dan una vuelta por Loira, Burdeos, Alsacia…verán también el problema; en Alemania menos porque los vinos suelen ir bien protegidos con dosis elevadas de sulfuroso…) pero bueno, parece ser que algunos vinos se están “marchando” antes de lo previsto y no hay una causa única bien definida que sea la culpable del proceso.

Pero aún así el Roulot estaba bueno. Es de un “lieu-dit” (ya saben, parcela que no tiene clasificación de Cru) que está en el lado de Meursault hacia Auxey-Duresses y un poco alejado del lado más fino de la comuna de Meursault que va más hacia Puligny-Montrachet. Aún así, el vino presenta un interés grande como suele pasar con las botellas de Roulot.

Oscuro, con cierto grado de potencia en cuanto a su paso por boca, y con una nariz un tanto negra en sus aromas apareció un vino que yo hubiera dicho que era uno de Pommard pero no, no acerté el pueblo. Además hubiera dicho que como mucho era un 2000 o algo así, porque ese color era impactante y más próximo a la tinta que a la uva. Resultó ser un Bouchard Père & Fils Le Corton Grand Cru 1991. Vamos, ¡qué no hubiera acertado ni por asomo!

Un Grand Cru que de tanta extensión que tiene vuelve a plantearse su duda si toda su superficie merecería ser clasificada con esa máxima categoría (lo mismo sucede en el famoso Clos Vougeot). Mi opinión es que no. Hay vinos que no merecen esa categoría clasificatorio e incluso se aprovechan para venderse muy caros por estar en la parcela que están. Sean cautelosos y seleccionen bien.

Con miedo por el tema que antes les comentaba de las oxidaciones nos acercamos al Olivier Leflaive Puligny-Montrachet Premier Cru “Champ Gain” 1997. No, no estaba oxidado… Estaba rico pero parecía que le faltaba algo de “chicha”, quizá algo de potencia pero aún así se lo recomiendo junto a una escalibada.

Por último en esta entrada me gustaría comentarles un vino absolutamente fuera de mi gusto, para que luego no digan que nos gusta todo. Podría parecer Coca-Cola o cualquier pasta chocolatera de alguna elaboración moderna en donde la triple S adquiere su máximo esplendor. Por la triple S me refiero a: Sobremaduración + Sobreextracción + Sobreprecio. El vino en cuestión: Domaine Bertagna Nuits-Saint-Georges Premier Cru” Les Murgers” 2007. Miren que a veces los vinos de esta comuna de Nuits son duros y tánicos pero es que esto aparte era horrendo en el tratamiento de la madera que acompañaba a esa dureza de la uva. No pasa nada…hay que descorchar para ver lo que nos gusta o no. Les recomiendo que hagan este ejercicio.

Yo les voy soltando así nombres para que vayan archivando en su disco duro cerebral…No les doy más la tabarra…por ahora.

Un saludo

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Vinos. Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Unos vinos…

  1. Olaf dijo:

    Bebimos un par de Roulots en donde Lolo con Oscar, el Meix Chavaux era 2002 y estaba impresionante. Luego abrimos un Luchets 2004, que al principio me dejó algo mosca, porque también tenía algo raro, sobretodo en nariz, en boca estaba bien, luego con aire mejoró bastante. De todas formas fue un error el orden, ya que salía claramente perdedor el Luchets despues del otro.
    No sabía que te gustaba también Bernard Moreau. Coincidimos en eso también, las pocas cosas que he probado de ese productor, normalmente me han gustado.

    Otoño, tiempo de borgoñas. (En realidad apetecen todo el año, pero ahora incluso mas).
    Saludos
    Olaf

    • borgovinsl dijo:

      Hola Olaf,

      Sí, me parece un magnífico productor en Chassagne-Montrachet. Recuerdo por ejemplo, y ya que salió también Ramonet y un vino en el Premier Cru “Morgeot”, un 2002 de esa misma parcela de BM realmente delicioso.

      Otoño es una estación estupenda con unos colores del campo alucinantes, aunque para beber Borgoñas cualquier época del año es deseable y apetecible (aunque el año sea bisiesto) 🙂

      Un saludo

  2. Gabriel Haro dijo:

    En el texto leo, que algunos vinos no entran entre tus parametros lo que es un borgoña. Estas cosas piensas, que es mas debido a cuestiones de terreno o de naturaleza, o entraríamos en intrepetaciones inadecuadas por el elaborador. Donde se esto se corrige puede haber grandes cosas o vinos más resueltos.

    Gabriel.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s